“Donde esté tu tesoro”…

familia cuba playaLos nombres de Saskia, Odalis, Ladyta y Noris pronto me fueron familiares. Son las amigas de la universidad de Denia, mi suegra, pero se llevan mejor que muchas familias. Desde aquella época de exámenes y novios hasta ahora, en sus avatares como madres, se tienen las unas a las otras. Pero, sin dudas, tener amigos a los cubanos de hoy nos resulta más difícil que a los de antes. Metidos en la vorágine de la economía y con el paradigma del colectivismo en peligro de extinción el egoísmo nos desgarra a diario.

Hace décadas, cuando las diferencias sociales no eran tan marcadas, las familias se reunían más, y por ende, con ese ejemplo, los jóvenes se agrupaban más y mejor con sus coetáneos. ¿Qué pasó que esos padres y hasta abuelos de hoy no pudieron legar a estas nuevas generaciones esos valores? Quien ha vivido en Cuba después de los años ’90 no precisa una lista muy amplia de argumentos para responder qué pasó.

Para no urgar en experiencias ajenas les cuento la mía: Aún en los ’90 mi familia se reunía más. Íbamos y venían desde La Habana y Oriente para ocasiones especiales; los de Camagüey nos visitábamos más a menudo. Hoy pasamos hasta un mes sin vernos; y sin comparar mucho sé que mi familia no es la única ni la peor en ese sentido.

Si el transporte estuviera mejor”… “Es que estoy enredao’ con el trabajo”… Ante el abrazo ausente abundan, casi siempre por teléfono, explicaciones similares. Hay una lamentable tendencia al utilitarismo sentimental que estimula la visita a familiares o amistades solo si media el intercambio de algún bien o recurso. Este proceder nos daña la sensibilidad y nos retrasa más en el camino a mejorarnos como individuos y sociedad.

No te cojas lucha”; “Por eso, lo mío primero”; “Esto no lo tumba nadie, pero no lo acoteja nadie”; son algunas de las frases del diario que, sutiles, alimentan el desinterés y nos encierran en un egoísmo cada vez más brutal, porque poco a poco nos centramos más y más en nosotros, y solo en nosotros.

Alarma ver cómo en varios sitios ante la enfermedad de algún compañero pocos “amigos” del trabajo se dignan a las visitas y, si acaso uno o dos comparte alguna vianda o fruta. Es evidente: en los colectivos laborales hay cada vez más compañeros de trabajo y menos amigos. Con ello llegan tristes consecuencias, incluso económicas, para cualquier sociedad, pues es lógico que ante menos armonía en el trabajo menos calidad en él.

La amistad puede ser un estimulante para disfrutar la cotidianidad, por eso hay que nutrirla empezando por amarse, conocerse y aceptarse a uno mismo, para que sea más simple ser generoso y comprensivo con los demás.

Carlos Marx dijo: “No es la consciencia de los hombres lo que determina su existencia, sino, al contrario, su existencia social determina su consciencia”, y también aseguró que “con el cambio de la base económica, toda la inmensa superestructura es más o menos transformada rápidamente”. Aunque cierto, y sin negar la fuerza de la economía, tengo que alegar que el mundo material no es la única fuerza motriz detrás de la historia. Insisto en esto porque la extensión de ese determinismo económico, visto como acción extendida hasta el pensamiento individual, nos perjudicaría aún más a los cubanos, afectados por tendencias de consumismo y materialización de las relaciones sociales.

Aunque la situación económica influye en lo interpersonal, no lo determina. Existen ejemplos para contradecir a quien piense que hoy cuesta más hacer amigos solo porque cuesta más comer, vestir a la moda o viajar. Les revelo otra interioridad: mi suegra, además de conservar aquellas amigas, se reúne una vez al año con su grupo de la Universidad de Camagüey, la quinta graduación de Derecho, que desde 1996 (¡miren qué fecha!), se levanta como un modelo de amistad para nosotros, las nuevas generaciones.

amigos cubaComo prueba de la importancia del legado familiar Liset, mi novia, tiene un grupo de amigas aún más difícil de sostener porque Ángela es de Fomento, Lisbeth de Yaguajay, Isis de Cruces, Sady de Ciego de Ávila y Lisandra es de Cienfuegos. Desde la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas se unieron más allá del aula y su apego sirvió para aunar más a sus parentelas. Ahora, para mantenerse al tanto las cuentas de teléfono nunca son baratas, y para sus encuentros no escatiman restarle dinero al estómago o al perchero.

No podemos esperar a que mejore la economía para ser y hacer amigos con más facilidad. La amistad cobra ímpetu en la elección de compartirse con el prójimo y su vigor depende más del cerebro que del bolsillo; es como dijo Jesús Cristo: “donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”.

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4 respuestas a “Donde esté tu tesoro”…

  1. Pablo Alfonso dijo:

    Una reflexión útil y verdadera…

  2. Leo en la wikipedia lo de la teoría de los seis grados de separación, esa que dice que el éxito de las redes sociales, tal y como las conocemos hoy , se basa en que todo ser humano está conectado a no más de seis personas. La teoría tiene su lógica, y para muestra un botón…el tremendo boom que han supuesto las redes sociales.El funcionamiento es sencillo, como una cadena con muchos eslabones entrelazados entre sí, poco a poco la red se va tejiendo, y vamos ampliando nuestros contactos alimentándonos de los de nuestros amigos de la red.Hoy en día la pertenencia a una o más redes es un hecho. En cuanto pruebas te enganchas y se convierte en una práctica habitual en tu que hacer diario, porque a fin de cuentas, no deja de ser un medio como cualquier otro para relacionarte, desde la comodidad de tu pc y con una información suficiente de tu círculo de amistades.El otro día me comentaba un amigo, que esto de las redes sociales como que lo hicieron para él… el tío se pone las botas ligando desde su casa y tiene una agenda llena de contactos que atender.Si de repente desaparecieran estas formas de contacto, tendría q entrar en tratamiento psicológico, porque ha echo de las redes su centro, es su vida y es su forma de relacionarse, y como dije antes, tan válida como cualquier otra.Pero no todo es ligar, ni mucho menos, sólo quise comentarlo como una anécdota y un ejemplo de hasta que punto las redes sociales se han implantado en nuestra forma de vida del siglo XXI. Hay redes para uso profesional, cultural, de aficiones, deportes..es todo un mundo, aunque las más exitosas son las interpersonales, aquellas en las que cada uno es quien es, y se relaciona con sus grupos de amigos.

    • rogelio86 dijo:

      Creo que ante el empuje de las redes sociales, las personas conectadas a Internet en el mundo, que aún no son la mayoría, debemos luchar duro para desarrollar más amistades cara a cara. El conocimiento del otro siempre será cojo donde prime la tecnología como intermediaria. Un abrazo, Clarice, y gracias por la deferencia.

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