Varadero, el sueño de Pánfilo

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Ayer en la calle todos hablaban del programa nocturno de la Televisión Cubana, Vivir del cuento, y es que antes de ayer, Pánfilo, el protagonista del espacio humorístico que, como todo buen cubano nos hace reír con nuestras tragedias, dio otro latigazo a nuestra escasa manera de vivir.
Algo como disfrutar de las playas y hoteles de Varadero, que debería ser a esta altura de la Revolución una facilidad para todos los cubanos, es solo un sueño de la mayoría del pueblo, atribulado por la epidemia de bolsillos flacos que solo permite sobrevivir a duras penas el verano que casi concluye en Cuba.
Ayer una cincuentona vertientina rememoraba haber conocido Varadero a los 14 años y desde entonces jamás había vuelto a verlo hasta ahora. Otra la llamó afortunada porque ella le llevaba unos años y no lo conocía y “si no ocurre un milagro, me muero sin conocer esa playa”.
Julio y agosto son los meses de receso escolar, los de más problemas para transportarse, los de más gente comiendo en casa y para colmo, los de más calor, por tanto, esta etapa también es, para muchos, la de mayores gastos de corriente eléctrica.
Como Pánfilo para los cubanos que dependen completa o mayoritariamente del salario mensual, la playa en una provincia como la mía, Camagüey, que solo tiene dos ciudades con playa (Nuevitas y Santa Cruz del Sur) es un lujo que pocos se dan. Muchos van un día en viajes de ida y vuelta, otros reúnen durante el año para alquilar una casa o apartamento durante una semana, y los más no van a la playa, no pueden.
A los pobres nos queda pasar el verano frente a una televisión con algún que otro programa atractivo, una novela colombiana, dos brasileñas y una argentina; o más consumido que la televisión, a los pobres nos queda el paquete de programas, películas, conciertos, novelas y series, bajado de Internet, que con defectos y virtudes entretiene a citadinos pero, sobre todo, a rurales que si acaso ven al año una o dos actividades deportivas o culturales preparadas por el municipio o la provincia.
A los pobres nos queda dormir un poco más que de costumbre, trabajar en la casa más que de costumbre, y soñar, a los pobres siempre nos queda soñar.
Como soñar es aún un derecho que podemos darnos, soñamos con Varadero.
Mientras, tenemos las puertas más asequibles del Campismo Popular, con todo el Sol, las guaguas Girón del transporte, las comidas sucu-lentas, todo un confort de ensueño para las cabañas de treinta y pico de pesos por persona…
En fin, un servicio de todo incluido, todo tipo de rollo, claro está. Hasta si uno se pone “dichoso” puede encontrar alguna que otra enfermedad transmitida a través de las “pulcras” aguas de los ríos que atraviesan campismos como el de La Barbacoa.
No es que todos los campismos sean sinónimos de espanto, para nada, de hecho hay algunos buenos. A pesar de la comida y de aquella mermelada tan dulce que la apodamos “Celia Cruz”, (por lo de azúcaaa) a mí y a mis amigos nos fue bien en Dos Hermanas, allá en Viñales a principios de 2013.
Los cubanos, de todos modos, acostumbrados a pasarla bien a pesar de los pesares, como bien demostró Pánfilo, gozamos lo mismo con el campismo y sus pesadillas que con Varadero y sus ensueños.

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4 respuestas a Varadero, el sueño de Pánfilo

  1. dayron dijo:

    Tunie me hiciste recordar aquellos veranos de calor exclusivo y sol resplandeciente y como no de Prismas bajo el sol que era el clásico del verano junto a la calabacita . Lamentablemente no se 😞 si hay prismas ni mucho menos sol pero me gustaría aunque sea en sueños cambiar contigo de vacation 🚢 place yo en Camaguey y tu a México donde voy de vacaciones todos los años.

    • rogelio86 dijo:

      Dayron, compadre, este post no es de Tunie, sino mío, del Roge, Rogelio, jajaja Igual si quieres puedo hacerte el cambio de vacation place if you still want, jajaja Yo, amigo, no conozco ni Varadero ni México, así que, para mí, sería todo un placer veranear por allá.

  2. Muchas gracias. Me gustó mucho el artículo. Me gustaría decir que conocí a Varadero a mis 17 años y no fue un proceso fácil. Estudiando en la Universidad de las Villas, con un grupo de amigos, tomamos un tren lechero hasta Matanzas. Luego, un camión hasta un pueblo cuyo nombre no recuerdo y, más adelante, una guagua hasta Varadero. Fue un viaje difícil, pero con amigos y ron en Cuba todo se aguanta. Eramos pobres, sin dudas, pero no nos quedaba solo soñar. Nosotros nos pusimos las pilas y nos fuimos tras la playa con nuestros propios recursos. A los pobres se nos hace más difícil cumplir nuestros sueños. Es cierto… pero esto no es excusa para no intentar realizarlos.

    • rogelio86 dijo:

      Sahily, ante todo, gracias por la deferencia. Tú lo has dicho bien, más que con palabras con acciones: Los pobres somos ricos en deseos, y también en fuerzas, no nos queda otra opción para conseguir lo que queremos. Somos alpinistas de la vida, ¡mira que escalamos montañas! Pero, ¡qué útil ser pobre, es un horno la pobreza para pulir el alma y forjarla con laboriosidad, agradecimiento, perseverancia…! Yo le doy gracias a Dios por la oportunidad que me dio de ser pobre. Creo que los pobres apreciamos mejor la vida. He visto más gente pobre y plena que rica y feliz. La única pobreza detestable es la del alma, y esa no obedece al volumen del bolsillo. Así que, Sahily, sigue así de rica, demostrando que los sueños son más tan caros que no hay dinero que los pueda comprar. Un abrazo grande.

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